¿Quienes somos?


Las Obreras misioneras de La Santísima Trinidad constituimos en la iglesia  una asociación de fieles de derecho diocesano, fundada en el año 2013 con el visto bueno del Excelentísimo Monseñor Hector Julio Lopez Hurtado, en la diócesis de Girardot por voluntad de La Santísima Trinidad a través de la madre fundadora Anais Camargo.

Desde una vida semi- contemplativa, centradas en el gran misterio de La Santísima Trinidad y  de un modo especial en la  experiencia del amor misericordioso del Padre Celestial,  buscamos a través del carisma evangelizador: “responder al mandato misionero de Jesús Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. (Mc 16, 15) Trabajando con fervor en la misión de la Iglesia como continuadora de la revelación de Dios Trino en el mundo;  así como la oración asidua y fervorosa en favor de  las almas sacerdotales y religiosas.”


Espiritualidad y carisma



"Responder al mandato misionero de Jesús Id por todo el mundo y proclamad el evangelio a toda criatura. (Mc 16, 15) Trabajando con fervor en la misión de la Iglesia como continuadora de la revelación de Dios Trino en el mundo; así como la oración asidua y fervorosa en favor de  las almas sacerdotales y religiosas.

Evangelizamos en:
- Cárceles           
- Hospitales           
- Plazas de mercado            
- Instituciones educativas           
- Puerta a puerta.

 El centro de nuestra vida espiritual se enfoca en la Santísima Trinidad; la vida Trinitaria como espiritualidad esencial y primera del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios por amor, para la comunión con Dios y con sus semejantes.

Santos Patronos

NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA.


El 27 de noviembre de 1830 la Virgen Santísima se apareció a Santa Catalina Labouré, humilde religiosa vicentina, y se le apareció de esta manera: La Virgen venía vestida de blanco. Junto a Ella había un globo luciente sobre el cual estaba la cruz. Nuestra Señora abrió sus manos y de sus dedos fulgentes salieron rayos luminosos que descendieron hacia la tierra. María Santísima dijo entonces a Sor Catalina:

"Este globo que has visto es el mundo entero donde viven mis hijos. Estos rayos luminosos son las gracias y bendiciones que yo expando sobre todos aquellos que me invocan como Madre. Me siento tan contenta al poder ayudar a los hijos que me imploran protección. ¡Pero hay tantos que no me invocan jamás! Y muchos de estos rayos preciosos quedan perdidos, porque pocas veces me rezan".

Entonces alrededor de la cabeza de la Virgen se formó un círculo o una aureola con estas palabras: "Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti". Y una voz dijo a Catalina: "Hay que hacer una medalla semejante a esto que estas viendo. Todas las personas que la lleven, sentirán la protección de la Virgen", y apareció una M, sobre la M una cruz, y debajo los corazones de Jesús y María. Es lo que hoy está en la Medalla Milagrosa.



 SAN MIGUEL ARCANGEL


La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama "Príncipe de los espíritus celestiales", "jefe o cabeza de la milicia celestial". Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento.

Muy apropiadamente, es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno.

La cristiandad desde la Iglesia primitiva venera a San Miguel como el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego, es tradicionalmente reconocido como el guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector de los cristianos contra los poderes diabólicos, especialmente a la hora de la muerte.



SAN JOSE
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José constituye uno de los tres pilares que componen la familia cristiana modelo, tanto en su aspecto interno (en las relaciones entre los distintos miembros que la integran) como en el externo (la familia en la sociedad).
Se puede afirmar que José no era padre adoptivo en sentido estricto pues no hubo ninguna adopción, ningún negocio jurídico equivalente a ello. José fue la persona que, según la tradición cristiana, Dios eligió para constituir una familia para Jesús. Y tal familia se caracterizó por sólo tres elementos, destacando que de ellos, José asumió el rol paterno.
José, un hombre justo, se caracterizó en sus relaciones familiares, por dar un trato de máximo respeto y apoyo a María y por servir de modelo, por voluntad de Dios, a Jesús. Son estas notas las que constituyen el aspecto fundamental de la familia cristiana vista internamente. Y nos llevan a afirmar que José es una de las figuras centrales del cristianismo, un hombre excepcional.